martes, 24 de septiembre de 2013

El primer contacto



Desde que tengo uso de razón, mis motivaciones, incluso en mi infancia, se diferenciaban a las de mi círculo familiar y de amigos. Las cosas “normales” del sistema parecían no ir conmigo y siempre busqué diferenciarme externamente. Me negaba rotundamente a seguir las modas, sobre todo en la adolescencia donde es más evidente el uso de modas cuando empiezas a fumar o usar la ropa que se llevaba en ese entonces. En esa época no entendía el porqué de lo que hacía, pero ahora entiendo que esa diferenciación venia de no aceptar el sistema de creencias que veía, que la realidad era más de lo que nos decían los adultos, y recién ahora, cuando estoy conociendo las diferentes realidades y conociendo personas en la misma sintonía es que entiendo que inconscientemente tenía razón.





Cuando trato de recordar la primera vez que tuve contacto con una energía diferente a la que estaba  acostumbrada, no sé si fue real o si fue un sueño. Era muy pequeña, alrededor de 4 años, estaba en el dormitorio de mi madre y de repente me encontré levitando. La sensación era muy agradable, parecida a la que tengo en mis sueños lucidos cuando vuelo, pero aumentada al mil por ciento, por eso sospecho que fue realidad. En ese momento al darme cuenta de lo que pasaba intenté desplazarme hacia donde se encontraba mi mamá, en pocos segundos ya estaba en el suelo y no pude ir donde ella para mostrarle lo que estaba pasando. Lamentablemente, luego de eso, nunca más comenté la situación y quedó solo el recuerdo que ahora se confunde entre la realidad y la fantasía.


El siguiente contacto un par de años más tarde fue cuando mi abuela materna se convirtió en maestra de Reiki, comencé a recibir sanaciones de parte de ella de forma cotidiana, hasta que algunos años más tarde ella renunció a esta disciplina para seguir otro camino. Sin embargo quedó la inquietud y el deseo de conocer.


Desde entonces siempre sentí el llamado a vivenciar y estudiar sobre estas cosas, que antes confundían el concepto y eran llamadas “ocultismo” en la época de mi abuela, y ahora llamadas  “espiritual” o “alternativo”. Aunque siempre me pregunto si lo “alternativo” es la sociedad actual envuelta en este sistema competitivo y desgastador, y si  lo “original” es esto a lo que llaman alternativo. Para mí, vivir de esta forma “alternativa”, es la forma “original” a la cual todos deberíamos volver, por eso me gusta  llamarlo el despertar.


“El despertar” es lo que tenemos que aprender o re-aprender, para descubrir nuestro origen divino, darnos cuenta de lo que somos capaces y encontrar ese punto en donde nos encontramos plenos y agradecidos simplemente por existir. Aunque a veces es difícil evitar dormirnos, lo importante es no dejar de intentarlo.



A_mane_cer

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